Nazareno de Missouri ministra a través de cartas a la prisión

St. Joseph, Missouri

Ted Warner nunca pensó que enviaría tantas cartas como actualmente lo hace, 300 por semana y a veces más. Ciertamente no esperaba enviar esas cartas a 43 prisiones en siete estados, pero cada semana, eso es exactamente lo que hace.

Hace aproximadamente una década, Ted comenzó a trabajar como oficial de correcciones en la cárcel del condado en su ciudad natal St. Joseph, Missouri. Un día, un preso llamado Joe pidió hablar con él. Joe manifestó que le gustaría tener una Biblia, así que, al día siguiente, Ted llegó al trabajo con una simple Biblia en la mano.

Alrededor de una semana después, Joe quería hablar de nuevo con Ted. Estaba muy contento con su Biblia, pero Joe preguntó: ¿podría obtener una Biblia de estudio?

"Le dije que la Biblia no era especial en sí misma a menos que fuera leída y su mensaje aplicado", dijo Ted.

Joe explicó que estaba dirigiendo un pequeño estudio bíblico durante el tiempo libre de los presos cada día. Así que Ted le trajo una Biblia de estudio. Cuando Joe fue trasladado de prisión, le preguntó si podía escribirle a Ted. Sería la primera de muchas cartas que se mandarían. Joe y Ted se escribían regularmente, y Joe comenzó a comentarlo a otros. Pronto, más y más hombres en la prisión querían escribirse con Ted.

Carta por carta

"Hubo un tiempo en que estaba escribiendo cartas y buscando material en la Biblia para los muchachos, y luego se hizo más grande, más grande y más grande", dijo Ted. "Ahora, nueve años después, casi me asusta a veces porque sé lo importantes que son estas cartas para los ellos".

"Pensé que estaba abrumado con 40 [hombres], y ahora escribo a más de 40 en dos de las cárceles", continúa. "Tú creces con eso. He crecido en mi fe con estos hombres, también".

Ted envía un boletín semanal de cinco páginas - lo máximo que la mayoría de las prisiones permiten - con estudios bíblicos, crucigramas, estímulos y pasajes de las Escrituras. Cuando alguien escribe, responde individualmente.

"Me conocen por mi nombre en la oficina de correos", dice Ted riéndose.

Ted basa su ministerio en una oficina no utilizada en su iglesia, la Iglesia del Nazareno Turning Point en St. Joseph. Allí, tiene archivadores llenos de ideas para futuras cartas y archivos de los anteriores. Él anima a los receptores a ir a la capilla y participar en un estudio bíblico.

"Hagas lo que hagas", escribe, "involucrarte y cuenta tu historia a alguien".

A veces el contenido se destaca en las páginas de sus archivos, y él sabe qué es lo que debe incluir esa semana.

"Cada semana recibo cartas personales -de tres a cinco al día- de gente diciendo: 'Muchas gracias por lo que enviaste, y no lo sabes, pero he tenido esta pregunta durante años y algo que escribiste me dio la respuesta'", dijo Ted.

Amado, no abandonado

Normalmente, Ted envía cartas a hombres que nunca ha conocido y probablemente nunca lo hará. Sin embargo, algunas de las relaciones son diferentes. Hace varios años, Ted se conectó con Eddie, que en ese momento estaba experimentando una depresión grave. Nadie había escrito a Eddie desde que su madre murió siete años antes, y otro preso que estaba recibiendo las cartas de Ted notó que estaba atravezando un mal momento. El hombre escribió a Ted y le pidió que le escribiera a Eddie.

Eddie respondió a la carta de Ted inmediatamente. La carta tenía la intención de advertirle de distancia: Nadie debería querer ser amigo de un hombre como él, escribió Eddie.

"Y pensé: 'Hombre, aquí hay alguien que realmente necesita a Dios de una manera especial'", dijo Ted.

Los dos hombres se escribieron durante años y se han reunido personalmente en la prisión varias veces. Mientras uno se animaba lentamente, el otro lentamente aceptaba que Dios podía amarlo. Ahora, Eddie lee la Biblia hasta el final dos veces al año y la comparte con otros presos.

Recientemente, Eddie aprendió que él perdió su posibilidad de libertad condicional y pasará el resto de su vida en prisión. Ted le preguntó cómo se sentía. Eddie respondió que encontró a Jesús en la cárcel, así que está bien porque sabe lo que le espera.

Ted dijo que Eddie es un hombre completamente diferente al que era hace cuatro años.

-Es mi hermano en Cristo -dijo Ted-.

Muchos de los hombres a los que Ted escribe están en lugares similares a donde Eddie estaba espiritualmente y emocionalmente. Algunos han sido abandonados por familiares y otros se apartaron de sus amigos y familias. Cada semana, Ted se asegura de recordar a los hombres leyendo sus cartas que no son abandonados, sino amados por Dios.

"Parece que funciona", dijo. "Y funciona porque Dios está dirigiéndolo".

De vez en cuando, Ted recibe contribuciones financieras no solicitadas para ayudar a cubrir los costos del ministerio - él gasta cerca de $400 USD al mes solo en sellos - pero en su mayor parte, él mismo financia el ministerio. Ha estado trabajando más allá de la jubilación para sostener este trabajo que se siente llamado a hacer.

"Independientemente de la edad o habilidad, todo el mundo debería estar haciendo algo para tocar el mundo para bien y para Dios".

--Republicado con permiso de la edición 2017 de NCM Magazine

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